Una aclaración interesante proporcionada por una sentencia de la Sala de lo Penal del Tribunal de Casación de 28 de marzo de 2018:

Puede ocurrir, como resultado de una disputa con una persona, ya sea en un entorno profesional (despido, problemas con un colega …) o personal (desglose emocional, enamorado …), que una de las partes, por La ira, la tristeza, el deseo de venganza u otra cuestión, acosan a la otra parte mediante llamadas telefónicas.

El acoso telefónico puede constituir una ofensa criminal, cuyo autor incurre en una sentencia de hasta un año de prisión y una multa de 15000 €.

El Código Penal en el Artículo 222-16, en efecto reprime «Llamadas maliciosas repetidas, envíos repetidos de mensajes maliciosos emitidos por comunicaciones electrónicas o ataques para perturbar la tranquilidad de los demás».

El acoso telefónico es un delito cuando es:

– «Repetido» (debe haber varias llamadas telefónicas, ya que una sóla llamada no permite caracterizar el delito),

– «Malicioso» (es decir, las llamadas telefónicas deben hacerse con una intención «dolosa», una voluntad de dañar).

Quedaba una duda en cuanto a si, además de estos dos elementos, las llamadas telefónicas deberían hacerse «para perturbar la paz de los demás», como lo sugiere la redacción del artículo 222-16 del Código Penal.

El Tribunal de Casación en su decisión del 28 de marzo de 2018 decide este asunto y considera que «el artículo 222-16 del Código Penal, en su redacción de la ley del 18 de marzo de 2003, no requiere, para suprimir las llamadas telefónicas, «actos maliciosos repetitivos, ya se hayan emitido con miras a perturbar la tranquilidad de los demás».

La Sala de lo Penal realiza una interpretación extensa del delito de repetidas llamadas telefónicas maliciosas y, por lo tanto, facilita la caracterización y la represión de este delito.